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El blog de Herman M. Duarte

¿Censurar o no censurar? He ahí el dilema

"...And you have to give them hope. Hope for a better world, hope for a better tomorrow, hope for a better place to come to if the pressures at home are too great. Hope that all will be all right. Without hope, not only gays, but the blacks, the seniors, the handicapped, the us'es, the us'es will give up. And if you help elect to the central committee and other offices, more gay people, that gives a green light to all who feel disenfranchised, a green light to move forward. It means hope to a nation that has given up, because if a gay person makes it, the doors are open to everyone."     Harvey Milk, 

 

La garantía de la democracia es que todas las personas en un Estado, sin importar sus diferencias (religión, raza, género, nacionalidad, estado familiar, ingresos económicos, orientación sexual) tienen lugar para existir y desarrollar su pleno potencial como seres humanos. La democracia implica que todos pueden pensar diferente, lo cual significa un profundo compromiso al respeto de la dignidad humana, lo cual implica proteger y promover los derechos de cada individuo, sin importar sus diferencias, ya que toda vida humana es valiosa.  En una democracia, no importa si alguien es parte de una aplastante mayoría o una significante minoría: las ideas, prácticas y creencias deben respetarse. Tanto las minorías deben respetar a las mayorías, como las mayorías tomar precauciones que terminen pisoteando a las minorías. En este entender, la democracia viene a ser una promesa que existirán las condiciones necesarias, para que todos los miembros de un ecosistema, puedan co-existir pese a los conflictos que puedan generarse.

La democracia viene ser un campo neutral donde diferentes colores converge,  sin que uno pueda imponerse sobre otro, al extremo que uno pueda anular a otro por completo. La democracia, requiere para su existencia de ciertos mínimos dentro de los cuales está el derecho fundamental a la libertad de expresión, uno de esto es que no puede existir una sanción a expresar un pensamiento de manera libremente, cuando esto se hace dentro del marco de la legalidad (sin injuriar, calumniar, difamar, etc). Esto quiere decir, que si una persona tiene miedo a expresar sus convicciones personales más profundas, porque ello puede implicar una posible sanción (segregación social, laboral, familiar, etc) entonces se estaría violentando la promesa que ofrece esta forma de gobierno.  La protección a la la libertad de expresión, por muy minoritaria que sea la postura, es un requisito necesario para el buen funcionamiento de una democracia.

Ante este panorama surgen las preguntas: ¿Es viable la censura en una democracia?  

Además, existe toda una gama de cuestionamientos que guardan correlación con la pregunta: ¿Qué minorías deben ser protegidas en una democracia?   ¿cuándo es legítimo desproveer una minoría de esa garantía?   

Las dudas toman un nivel mayor de intensidad cuando los planteamientos que podrían ser objeto de censura promueven erradicar/destruir/humillar a otro sector de la población  y vale la pena preguntarse si ¿es democrático permitir que minorías promuevan la destrucción de otros grupos? Visto de otra manera ¿es democrático proteger a la democracia de su autodestrucción?

coexist- democracia

Estas pregunta, puede responderse por partes o de forma compuesta, pero sin importar el orden de los factores,  al igual que ocurre con Roma, llegaremos al mismo producto: será viable censurar a unas minorías en una democracia, únicamente si dicha censura se efectúa para proteger a la democracia, una clara manifestación del principio de las ironías de la vida (un tema fascinante que los invito a leer el post vinculado, es tan fascinante que lo hago énfasis al hipervínculo).  

En un reciente acta de censura a un grupo que promueve la denigración de minorías, la intolerancia y con frases incendiarias promueven el odio hacia un sector minoritario de la población, el reconocido líder del tanque de pensamiento libertario, Juan Carlos Hidalgo indicó "Al buscar prohibir la actividad, quienes dicen defender la tolerancia y la diversidad terminan siendo agentes de intolerancia. Peor aún, convierten a los otros en víctimas."  Al igual y como ocurrió en Costa Rica, con la censura y prohibición de entrada a los antidemocráticos tiranos que forman parte de la ilegal asamblea constituyente Venezolana.  No podemos permitir que personas antidemocráticas puedan venir a escudarse con las protecciones que la democracia ofrece, para recibir las nueces también tiene que aguantar el ruido. Para jugar el juego, tiene que someterse a las reglas. No solo se puede pedir los beneficios de la democracia.  

Me parece que es una postura razonada, pero que no comparto. Ello por cuanto considero que es mucho más importar proteger y cuidar la existencia de la democracia, por encima del derecho a la libertad de expresión. La censura del par de autores, obedece a una acción esencial para proteger la existencia y preservación de la forma de gobierno que inventaron en la Grecia clásica, puesto que sin esta máxima (que muchas veces se ignora), terminaríamos en un cuarto Reicht. Las ideas totalitarias - en contraposición a las ideas democráticas donde se busca la coexistencia de todas las personas en un plano de igualdad- corren el riesgo de ganar adeptos de manera fulminante, promueven las polarizaciones, incentivan al odio, desencadenan violencia y terminan empujando a que masas enardecidas por el combustible del prejuicio, linchen a las minorías hasta retroceder a las cavernas que han sido iluminadas.   

En gran manera, las ideas radicales (que pueden venir tanto de población minoritaria en contra de la mayoritaria; o de la mayoría hacia las minorías) recuerdan el concepto de “discurso peligroso” elaborado por Susan Benesch, profesora dela Universidad de Harvard y de American University. La profesora Benesch ha elaborado una guía de lo que se considera un un discurso peligroso, pues se encuentra en una etapa previa a una masacre o un genocidio, no se trata de las menciones específicas o llamados al odio, sino de aquellas menciones previo al discurso del odio. Lo cual mezclado con la desinformación (hace poco en Costa Rica, porejemplo, se evidenció con datos de lo desinformado que estaban los promotores de una marcha contra la educación sexual), de los prejuicios (uno de mis temas favoritos, que usualmente doy conferencias sobre psicología aplicada al derecho, como la próxima a celebrar el 5 de octubre en Costa Rica con CARTULARIUM, escríbame)  y de la reiterada repetición de argumentos a favor del a exclusión de lo que no es lo ordinario, lo normal, lo esperado, lo cual surge de manera cotidiana.

 

En el caso concreto con la censura de los autores argentinos que promueven una agenda de odio, intolerancia absoluta y que promueven de manera la segregación de "los LGBT" como ellos mencionan, me parece inaceptable que puedan abanderarse bajo las prerrogativas de la democracia para promover su mensaje de exclusión. Ello sobre todo cuando existe evidencia de la violencia que estas minorías se enfrenta día a día en América Latina. Al respecto es importante recordar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos determinó, en un estudio extenso,  que las personas LGBT encuentran varias barreras específicas –además de las dificultades que enfrentan al igual que la población en general- en la búsqueda de justicia, las cuales incluyen: falta de atención y trato adecuados cuando intentan denunciar delitos; actitudes negligentes y prejuiciadas del personal encargado de hacer cumplir la ley; presunciones estereotipadas que se manifiestan en las investigaciones sobre las motivaciones de los crímenes basadas en la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de la víctima; mayor miedo de nueva victimización o represalias, que genera un efecto inhibitorio para denunciar estos delitos; falta de programas especializados de asesoría jurídica; existencia de legislación que criminaliza las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo; existencia de legislación o precedentes judiciales que condonan o justifican la violencia contra personas LGBT; actitudes discriminatorias de jueces, juezas y otros funcionarios dentro del sistema de administración de justicia; y alto riesgo de que se cuestione la credibilidad de las víctimas y de sus denuncias; entre otras.[CIDH, Informe sobre la Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América, Noviembre de 2015, Párr. 460.] 

De igual manera, la Comisión ha establecido que los Estados deben todas las medidas necesarias para aplicar la debida diligencia en prevenir, investigar y sancionar la violencia contra personas LGBTI, independientemente de que la violencia ocurra en el contexto de la familia, de la comunidad, o la esfera pública, la cual incluye los establecimientos educativos y de salud. En cuanto a la investigación de los crímenes contra las personas LGBT o aquellos que se perciben como tal, la Comisión ha llamado a los Estados a investigar la posibilidad de que los actos violentos fueron cometidos por la orientación sexual, la identidad de género y/o la expresión de género de la víctima. [CIDH, Informe sobre la Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América, Noviembre de 2015, Párr. 498.]

En este entender, considero que la censura a los mensajes que busca reducir y denigrar a otros, es algo que debe aceptarse en una democracia. La democracia no debe estar nunca a la merced de nadie, no es negociable. Dejar que estos mensajes de profesen libremente, es como permitir que el cáncer invada un cuerpo; o como dejar que te asalten después de una donación. La raíz del problema, usualmente recae en el prejuicio, el cual siempre se construye por la mezcla de la ignorancia, miedo y desinformación.

Es muy diferente permitir que un grupo minoritario, abogue por un tratamiento igualitario, donde por ejemplo, pide tener acceso a las mismas instituciones civiles del Estado (matrimonio civil y unión no matrimonial civil); donde no busca quitarle derechos a nadie, sino solamente pedir los mismos. Si una persona se ve afectada porque otra tiene los mismos derechos, se trata de un clásico caso de un prejuicio, que le bloquea que el hecho que una persona tenga los mismos derechos, no va perder nada; pues al fin y al cabo,  los derechos humanos no son como un pastel, no se pierden por el hecho que alguien más pueda tener el mismo derecho también. (G. Walsh).

 

And when this happens (Let it ring, Let it ring), and when we allow freedom ring (Let it ring), when we let it ring from every village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to speed up that day when all of God’s children, black men  and white men, Jews and Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the words of the old Negro spiritual: “Free at last! Free at last! Thank God Almighty, we are free at last!”  Marthin Luther King

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