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¿Tolerancia/Caridad u obligación legal? El respeto al derecho de las minorías

Columna originalmente publicada en El Diario de Hoy: http://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/129793/toleranciacaridad-u-obligacion-legal-el-derecho-de-las-minorias/

Columna originalmente publicada en El Diario de Hoy: http://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/129793/toleranciacaridad-u-obligacion-legal-el-derecho-de-las-minorias/

¿Tolerancia/Caridad u obligación legal? El respeto al derecho de las minorías

Herman M. Duarte

El 4 de junio del año en marcha, doña Julia Regina Cardenal (JRC) en su columna semanal del EDH dijo en referencia a su discurso anti minorías que conforman la totalidad del Estado lo siguiente: “…“tolerancia" malentendida o de caridad con los grupos LGBTI (lésbico-homosexual-bisexual-transexual-indefinidos).” Con todo el respeto que le tengo a doña JRC y a su familia, me permito hacer unas precisiones técnicas al respecto.

En primera instancia, debemos definir tolerancia y caridad.

La tolerancia es el respeto a las ideas creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes a las propias. Yo, aunque no comparta la postura de JRC, la respeto. En lo personal considero que la riqueza de la sociedad se encuentra no en la uniformidad, sino en la diversidad de pensamiento, creencias y prácticas. Es necesario recordar que el Estado Salvadoreño, además de ser un Estado laico, es un Estado Democrático de Derecho, y por lo tanto tiene la obligación de velar por los derechos de todos los grupos minoritarios que componen a la sociedad, ya que una de las bases de la democracia es precisamente la pluralidad del pensamiento. Distinto es el caso en los Estados Islámicos del medio oriente, donde los principios informadores del Ordenamiento Jurídico son completamente diferentes a los nuestros, y donde posiblemente las ideas planteadas por JRC podrían tener un asidero jurídico.  

 

Por su parte, la caridad es definida por la RAE como la “limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados”, y también puede ser entendida como la entrega voluntaria de un bien (entendido en el sentido más amplio) a una persona o colectivo de personas sin que dicha entrega sea obligatoria. Y es acá donde radica una importante y crucial diferencia, la Constitución en su primer artículo reconoce a la “persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado” y sigue, en su inciso final, imponiendo una obligación al Estado de asegurar a todos sus habitantes “el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.”.

En este sentido, el Estado debe velar para que el conjunto que forma a la sociedad -de forma íntegra y no fraccionada-, tenga la posibilidad de gozar los derechos, siendo cada persona en particular (y no el Estado, u otra persona) la que debe decidir ejercitar sus derechos o no. De tal forma que no es correcto afirmar que se trata de una caridad el reconocimiento de derechos a la población LGBTI, todo lo contrario, es el cumplimiento de una obligación legal que al momento, no se esta satisfaciendo por completo.

Continúa doña JRC señalando que: “…no está bien aceptar cualquier tipo de desorden sexual y mucho menos promoverlo como un derecho humano.” Y estoy completamente de acuerdo con ella. Pero es importante aclarar que ser lesbiana, homosexual, bisexual, transgenero, intersexual o queer no es un desorden sexual, es algo completamente natural y normal, tal y como lo ha establecido la American Psychiatric Association, máxima autoridad en asuntos relativos con desordenes sexuales a nivel mundial.

Las verdaderas amenazas al matrimonio no se encuentran en el reconocimiento dederechos a grupos minoritarios, ni tampoco en permitir a que otro ser humano cuente con ceremonia digna para hacer una promesa de amor, y que ella cuente con reconocimiento legal. La amenaza se encuentra en la falta de honestidad, en la infidelidad, en la doble moral, en falta de compromiso de los cónyuges, y eso nada tiene que ver con la orientación sexual de otros grupos.